Un largo paseo por Melbourne y su carretera más salada

Ya estamos en Melbourne. Llegamos a esta gran ciudad tras dejar atrás Nueva Zelanda. Lo primero que nos viene a la cabeza es lo rápido que pasa el tiempo, ya llevamos casi cuatro meses recorriendo el mundo y parece que empezáramos ayer. Antes de venir a Australia, la ciudad que llamaba nuestra atención era Sidney, pero tras cuatro intensos días mucho tendrá que gustarnos cualquier otra ciudad para superar a Melbourne.

Lo primero que nos llama la atención es «City Circle Tram», un tranvía gratuíto que recorre los puntos más interesantes del centro. ¿Sería posible un tranvía gratuíto en España? Señal de como van las cosas en un país y en otro. Para hacernos una idea de como es la ciudad, queremos contemplar una vista panorámica. Para ello hay dos opciones, la turística y cara o la alternativa y gratuíta. No lo dudamos, subimos a los baños de la planta 35 del lujoso Hotel Sofitel. ¿a quién no le gustaría tener un baño con estas vistas en casa?

baños hotel Sofitel

Al bajar del fantástico hotel hemos tenido la suerte de conocer a un Cordobés que ha venido a visitar a su familia australiana y de paso aprender bien inglés. Con ellos, hemos visitado los sitios típicos como la catedral de San Patricks, la casa del comandante Cook (la trasladaron piedra a piedra desde Inglaterra), el parlamento, Chinatown (vayas a la ciudad que vayas, si hay Chinatown parecen copias).

Pero además de estos lugares nos han enseñado uno que realmente nos ha parecido curioso. Hablamos del Young&Jackson, un antiguo hotel convertido hoy en día en un restaurante. Lo curioso de este sitio es que uno de los salones tiene un cuadro de una mujer desnuda. Antiguamente el acceso a esta sala estaba restringida a cualquier mujer y en ella se reunían «distinguidos» caballeros para tomar una cerveza mientras contemplaban la obra.

Young Jackson

Después de una necesaria cerveza, porque el calor aquí es inhumano, nos dirigimos a la moderna Federation Square, una plaza con una pantalla gigante en la que ponen todo tipo de eventos de interés general. Hoy dicho evento es la final del Open de Australia, el primer Grand Slam de tenis. No tenemos la buena suerte de ver jugar en ella a Rafa Nadal (no te preocupes Rafa, ya llegará Roland Garros. Ahora recupérate crack), pero ver un Djokovic vs Murray en un ambiente increíble (no queremos ni pensar como será la pista central Rod Laver Arena) es impresionante.

Federation Square

Como se nos hace de noche, aprovechamos a ver el colorido que nos dejan los imponentes rascacielos por la noche. Un miniManhattan se alza ante nosotros.

Skyline Melbourne

Al día siguiente, visitamos tres barrios que nos han cautivado. El primero, Fitzroy, un barrio alternativo donde hemos encontrado desde las tiendas más vintage y retro del mercado hasta cafeterías sacadas de una revista antigua o librerías donde el olor de sus libros data su fecha.

Por el contrario, el barrio de Santa Kilda, ofrece una enorme playa y con mucho ambiente de bares, restaurantes y tiendas más fashion.

Por último, los Docklands, antiguos muelles, hoy día convertidos es una zona de lujosos apartamentos al alcance de muy pocos y un nuevísimo centro comercial.

No nos podemos ir de esta ciudad sin pasear, mejor dicho, sin perdernos por los inmesos jardines botánicos, una auténtica jungla en medio de la ciudad y según dicen, los mejores del mundo.

Royal Botanic Gardens

Como habéis leído, Melbourne nos ha fascinado. Una ciudad para irse a vivir sin pensárselo dos veces, pero es que además esta ciudad tiene a un paso la Great Ocean Road, una carretera que va por la costa que está considerada una de las más increíbles del mundo. ¿Cómo nos vamos a perder esta carretera?

Es una mitíca carretera donde la naturaleza ha actuado a su antojo dejando formaciones rocosas tan increíbles como el London Bridge, The Arch y culminando con los 12 apóstoles que ocupan todas las postales de la zona.

Great Ocean Road

Además, en el transcurso de esta carretera hemos tenido nuestro primer contacto con los animales más preciados de Australia, bueno, y no tan preciados! sin tener que pagar la entrada al zoo.

Animales Australianos