Fez y alrededores

Nuestro destino: Marruecos y como primer contacto, la ciudad de Fez. Esta ciudad te puede enamorar y agobiar al mismo tiempo ya que conserva su medina como si el tiempo no hubiera pasado por ella por lo que puedes captar la esencia marroquí. Sin embargo, debido al creciente turismo que ha experimentado resulta difícil en ocasiones disfrutar de un ricón, una calle, un momento sin que miles de vendedores intenten captar tu atención. Hay que decir, que ahora es Ramadán por lo que los vendedores tienen que guardar fuerzas para aguntar el hambre y la sed por lo que no malgastan mucha energía.

Mujeres en mercado de Fez

Nuestra llegada, nuestro destino y sobretodo un chavalillo que nos ha visto buscar alojamiento en Bab Bou Jeloud nos ha llevado al Riad «Chichí». Decimos este nombre porque es así como la dueña lo llama pero no hay carteles ni ninguna indicación similar que nos diga dónde nos encontramos. Sí, hemos llegado a un Riad clandestino.

La principal diversión en la Medina es perderte entre las miles y miles de callejuelas repletas de tenderetes definidos por distritos de venta de zapatos, cuero, joyas, tecnología, etc. Las calles despiertan todos tus sentidos. La vista te ofrece captar un sinfín de fuertes colores y objetos diferentes. El oído se resiente ante el griterío de la gente y bullicio de los vehículos, gallinas revoloteando o dueños que dirigen a sus burros. El olfato, sentido más desarrollado en esta ciudad ya que la diversidad e intensidad de olores es indescriptible; carne al sol, especias, hierba buena, el penetrante olor del cuero, etc, son algunos de los olores que se mezclan en el ambiente. El sentido del tacto está en el roce de la multitud. La gente anda sin rumbo, con prisas, esquivando carros y los pequeños contactos físicos forman parte del día a día. El gusto, depende de cada uno. Nosotros hemos estado a punto de degustar un delicioso sándwich de páncreas con trozos de corazón. Lo que viene a ser el típico Bikini marroquí de toda la vida!!

Bab Bou Jeloud

Curtidores de cuero

Plaza An-nejjarine

Alrededor de Fez hay varios sitios que se pueden visitar en una excursión de día. Para hacerla ha sido caótico: hemos pillado trenes, petit y grand taxis, autobuses. Una odisea que detallaremos en la ruta práctica que próximamente publicaremos. El primer lugar que hemos visitado es Voulubilis, una ciudad romana en ruinas bastante bien conservada y declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. A decir verdad, nos ha sorprendido lo bien conservados que están los mosaicos y el arco del Triunfo. De camino a Voulubilis es casi obligatorio parar en Moulay Idriss, una pintoresca población con las casas blancas pero que no nos ha parecido imprescindible.

Voulubilis

Por último, hemos visitado la ciudad imperial de Meknés. Esta ciudad poco tiene que envidiar a su vecina Fez. Ambas ciudades poseen una inmensa medina con miles de callejuelas, miles de tenderetes y mucha vida y colorido para perderte un par de días. Sin embargo, Meknés tiene algo que Fez no tiene y le da más vida. Nos referimos a una plaza grande, Place el-Hemin, donde uno puede relajarse y simplemente parar y observar el ambiente: música en directo, vendedores o partidillos de fútbol son algunas de las actividades que se pueden disfrutar.

Meknes