En busca del kiwi perdido

Ya estamos en Nueva Zelanda. La llegada a Auckland no la olvidaremos nunca. Después de dormir en el aeropuerto y un vuelo con algunas turbulencias llegamos bastante cansados. En la aduana te dicen claramente que declares cualquier alimento que introduzcas en el país (sea el que sea), así como material de aventura como una tienda de campaña. Como no queremos exponernos a la multa de 400 dólares, declaramos.

Al llegar nuestro turno, el agente de aduanas nos pregunta:

– Why are you declaring? (Por qué declaráis?)

y nosotros le respondemos:

– We have only some cans (sólo tenemos unas latas)

Nosotros nos referíamos a unas latas de atún, sardinas, etc, pero el agente de aduanas entendió en vez de cans, guns (pistolas)!!. Inmediatamente nos ha separado de la fila y nos han interrogado, rebuscado entre nuestras maletas para ver si encontraban pistolas, bombas o drogas. Lógicamente no han encontrado nada pero las 2 horas que han necesitado, han sido entretenidas. Es lo que tiene el nuevo continente al que hemos llegado, la barrera del idioma. Hasta ahora el español nos facilitaba mucho las cosas (excepto en Bolivia que no se enteran de nada), pero eso se acabó.

Después de buscar hostal ya que nuestros intentos en couchsurfing y hospitality club han sido fracaso rotundo (Son dos páginas web en las que sus usuarios ofrecen hospedaje), por fin nos disponemos a conocer la ciudad.

Llegada a Auckland

Auckland, según dice la Lonely Planet, es como una patata caliente sobre una reserva de magma a 100km de profundidad que espera salir disparada. Leyendo esto y sabiendo que está asentada sobre 50 volcanes, algunos de ellos activos, cabría pensar que es un suicidio visitar esta ciudad. Pero nada de eso. Es una ciudad próspera, moderna y limpia, que combina atracciones turísticas típicas como ir de compras, de museos o de catedrales; con otras como saltar de un edificio de 500 metros de altura, o subirte a un aparato que te lanza al espacio, etc.

Auckland

Y de aquí nos vamos a buscar nuestra Wicked! Wicked es una compañía de alquiler de caravanas que tuvo la genial idea de decorar todos los vehículos de una manera muy llamativa: De lacasitos, de Pulp Fiction, de Dragon Ball, etc. Tenemos muchas ganas de ver como es la nuestra y comenzar nuestra particular búsqueda del kiwi perdido. ¿Lo encontraremos?

Auckland de noche