Una playa y un coco

Nos vamos de vacaciones, las necesitamos. Sabemos que muchos de vosotros pensaréis: «Que dicen estos de vacaciones, tendrán morro!». Lo creáis o no, no es lo mismo viajar que ir de vacaciones y nosotros estamos viajando, pero necesitamos vacaciones.

 

El lugar elegido para pasar 5 días sin hacer nada, nos lo ha proporcionado la cancelación de un vuelo. Debido a este contratiempo debemos quedarnos en la Polinesia Francesa. Nos encanta!

 

Moorea

 

Sin perder el tiempo nos dirigimos a la Isla de Moorea, una isla poco turística pero igual de paradisíaca que sus vecinas más ilustres como Bora Bora. Instalamos nuestra tienda en un camping localizado a orillas de un paraíso. Increíble como es la naturaleza. Las islas están protegidas por barreras de coral, con lo que las olas rompen en el coral a 200 metros de la costa y dejando una laguna que parece una piscina. Esto es común en todas las islas de la Polinesia Francesa y te permite ver todas las gamas del color azul en una misma playa. Increíble.

 

Coral islas Polinesia

 

Como hemos dicho, aquí no hacemos nada y el hecho de que los precios sean desorbitados, hace que aún nos movamos menos. Con la ayuda de una scooter vamos de playa en playa parando en la playa que se nos antoja. Son todas bonitas.

 

Playas Moorea

 

La única preocupación son los cocos. Caen y caen. En la Polinesia hay más muertes por caída de coco en el cabezón de un pobre inocente que de tiburones! Curiosa estadística. Una vez se nos va el temor a que se nos caiga un coco, pasamos a la fase de comerlos. Es un entretenimiento debido a lo duros que son. Está es nuestra estancia en la Polinesia, playa, abrir coco, playa, abrir coco, etc.

 

Cocos

 

Ahora con energías renovadas y después de casi 3 meses cambiamos de continente. Oceanía nos espera.

 

Nota: La Polinesia tiene fama por sus mujeres bonitas. Como no hemos visto ninguna nos quedamos con las postales,

 

Postales Polinesa